"Hola, ¿tenés milanesas?"
"No me quedan muchas. ¿De qué buscás?"
"De cualquier cosa, quiero comer milanesas"
Menos mal que mi carnicero me entiende
(y me mima, porque robó milanesas de peceto
a un pedido que tenía listo para entregar y me las
cobró como si fueran de cuadrada).
17 meses. Igual, siempre va a ser ayer y
sus milanesas siempre van a ser las más ricas
que alguien jamás pueda hacer.
