miércoles, 30 de septiembre de 2009

La Espera.

Un mandarín estaba enamorado de una cortesana.
“Seré tuya, dijo ella, cuando hayas pasado cien noches
esperándome sentado sobre un banco, en mi jardín, bajo mi ventana.”
Pero, en la nonagésimo novena noche, el mandarín se levanta,
toma su banco bajo el brazo y se va.

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