jueves, 21 de julio de 2011

198 Aniversario del Nacimiento de Gregor Mendel

¡Un grande Mendel! 
La verdad que el tipo, lleno de paciencia y pasión, logró comprobar lo que pensaba, lo que creía. 
Pionero de la Genética, una ciencia que, debo reconocer, hasta a veces parece medio prima hermana de la Filosofía, y acá va mi justificación para semejante verdura:
A veces, guste o no, uno cuestiona su modo de ser, su aspecto, su modo de actuar ante determinadas circunstancias, sus gustos, sus preferencias e intenta llegar a la raíz de semejante maraña de pensamientos, aparentemente inconexos. Buscamos ese 'origen del ser'.
Yo me he preguntado todas estas cosas y muchas más. Al fin de cuentas siempre termino llegando a las mismas conclusiones. 
Soy una ensalada de genes. Un revuelto gramajo de ADN e histonas. Cada una de mis cualidades, las buenas, las malas, las más o menos, lo que más me gusta de mí (sí, hay cosas de mi que me gustan) y todo lo que odio y por lo que trabajo para cambiar lo saqué de aquellos que me dieron y dan vida. 
Mi madre, una hormiguita trabajadora, que no se queja, que hace, que escucha, que perdona.
Mi abuela, mi otra mamá. Este personaje que está en la Misa, en la Procesión y adorando a los Santos pero pensando en la lista del supermercado y recordando si sacó la ropa del lavarropas.
Mi abuelo, mi papá. Mi ejemplo de cómo debe ser un hombre. Trabajador, fuerte, valiente, sobreprotector pero sensible hasta el llanto cada vez que le hacía un garabato o cuando aún hoy le doy un beso y le digo que lo quiero. 
Mi tía, esa mujer que hay veces que no sé como describirla. No sé si decir 'me vuelve loca', 'la mataría' o 'la amo' porque es una mujer tan fuerte, tan madre, tan líder, que odiaría no parecerme a ella. 


Y yo termino siendo esto. Yo. Esta mezcla de todas estas cualidades. Y a veces me dan ganas de ser tan distinta, de cambiar, de empezar de cero y me doy cuenta de que no puedo. Empezar de cero sería negar el parentesco, desconocer de adónde vengo, quién soy, porqué lucho, qué defiendo y eso jamás lo podría hacer. 


En fin, feliz día a los que quieren a esta maraña de alelos, a la que se levanta primero como mi abuela para hacer el mate y te despierta contándote algo como si vos también te hubieras levantado hace tres horas, a la que te repite mil veces lo que necesita que hagas como mi tía, a la que llora cada vez que hacés algo lindo o noble como mi abuelo, a la que siempre sabe dónde están las cosas porque te las ordena y no te avisa como mi mamá. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

lana,lamaslinda,miamiga,te amo (fosi)

Anónimo dijo...

ah! tmb pasé a darles de comer a tus peces.. q bien abandonados los tenés.. muertos de hambre, persiguen la comida todo el tiempo!