Estaba pensando que las cosas más sencillas son las más complicadas para entender para
la gente inteligente. Ahora bien, se necesita mucha humildad para afirmar que uno mismo es inteligente sin sonar pedante y a su vez ser muy grande para poder ser sinceramente humilde, sin embargo, sigo sin poder comprender cosas que son muy sencillas.
Tal vez no lo son, sino que son tan ordinarias o comunes para la gente que parecen sencillas, de todas formas esas cosas, razonamientos, decisiones, conductas, frases, no las comprendo.
Hoy tuve una conversación extraña, lo que no es extraño en absoluto, a cerca de la violencia como forma de protesta.
¿Qué clase se persona con su corteza prefrontal mielinizada piensa que la violencia conduce a buen puerto? ¿No es querer llegar a algún resultado usando la fuerza? ¿No es querer eliminar al que piensa distinto? ¿No es querer convencer a las piñas? ¿Qué clase respuesta espera conseguir una persona que actúa de esa forma para obtener lo que busca?
La verdad es que estuve todo el dia horrorizada con ese pensamiento. No sé cuántas veces les he repetido a cuanto niño se me ha cruzado que 'nada, absolutamente nada, es motivo para pegarle a otro'. Lo mantengo; porque también mantengo que no se sabe pegar. No es algo que alguien aprenda a hacer correctamente, tal vez los boxeadores, pero no quiero entrar en este deporte (que, de más está decir, detesto). Entonces, no sabemos pegar. Pegamos mal y es el cuerpo humano del que estamos hablando. La gente se lastima con golpes, estamos hechos de carne y hueso, no de diamante. ¿Qué pasa si buscando lo que queremos lastimamos a alguien? ¿Qué pasa si por luchar por un interés matamos a alguien? ¿El fin justifica los medios? ¿Lo que está en el medio entre la lucha y la respuesta es la vida de una persona? ¿Estamos todos locos?
No somos quién para decidir la vida de nadie, y a esto lo digo pensando en mi futura profesión. Ni los médicos pueden jugar a ser Dios de esa forma, aunque siempre está el imbécil que cree que Dios lo puso en el mundo para decidir quién se queda y quién se va. Pobres infelices.
En fin, no me imagino pegándole a nadie por nada. No puedo entender esa linea de pensamiento, como tantas otras por supuesto. Seguramente es porque soy inteligente y como no soy grande, no me preocupo por no sonar humilde.

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