- ¿Qué harías si me muriera hoy?
- Me moriría mañana.
No es que no sienta empatia con alguien que tiene un familiar
o cualquier ser querido enfermo o fallecido recientemente,
simplemente me di cuenta que a veces hay cosas que no
podemos cambiar ni evitar. Le perdí todo el respeto
que le tenia tanto a la muerte como a Dios. Se le agarran
con cualquiera. No importa cuán bueno hallas sido, cuánta falta
sigas haciendo en el mundo o cuánto dolor causes al 'irte'.
No les importa nada.
Te dejan con ese sabor amargo asqueroso. Te dejan con
esas migajas de imágenes oníricas, imágenes de mierda.
Lo peor es cuando soñás siempre lo mismo.
En mi caso, siempre sueño que lo estoy a punto de salvar.
Siempre sueño que lo abrigo para que no tenga frío y le
hago masajes en el corazón 'para que se te baje la presión',
le digo. Y no importa. Se queda dormido en mis brazos, con
la camisa azul a cuadros verdes y las bombachas de campo,
tapado con la frazada amarilla.
Empatia siento a montones, pero dejó de darme pena.
Y no me morí al otro día. Me morí ahí mismo.
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