jueves, 8 de diciembre de 2011

Güelo.

Una brujita le pidió a mi abuelo
plumas de sapo, sueños de jilguero,
frascos chiquitos repletos de chascos,
gotitas de alba mojadas de llantos.

Un cofrecito con sueños en vela
y un universo en frasco de canela.
Dos mil palabras que no digan nada,
¡Y hasta un secreto para su almohada!

Cestos con ojos que pueden ver cosas,
ramos de rosas, pero hechos sin rosas.
Un arcoiris lleno de colores
y algún recuerdo repleto de flores.

Todas esas cosas, aunque suene raro,
entran contentas dentro de su mano.
Ahí va mi abuelo, véanlo sin prisa
pues de regalo, lleva una sonrisa.

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