(Anotado en Semana Santa 2013).
Me tomé un colectivo. Último asiento. Planta alta. Se tambaleaba como un "zamba", un HDP el chofer. Seguro vamos a mucho más que 80km/h.
Pensaba entonces en las vacaciones que acababa de tener y hubieron dos cosas que me llamaron mucho la atención; en realidad tres. Pero, empecemos con dos.
En primer lugar, mi adicción por hacer listas, todo tipo de listas. Listas de compras, de tareas, de dinero. Listas.
La segunda, la cantidad de cosas para hacer que me busqué todo el tiempo, súper aburrida, cuando no hacíamos nada en grupo.
Entonces pensaba en esto que dije, "me muero si me muero" y era porque justamente tenía muchas cosas para hacer como para morirme (dejando todas esas cosas a la buena de dios).
Por ahí es justamente eso, y cada vez estoy más convencida.
Uno viene a este mundo para hacer una serie de cosas, viene con una lista bajo el brazo, con sus tareas a realizar, y tenemos que tomar la responsabilidad de realizarlas.
No me atrevo a pensa cuáles serían las consecuencias del incumplimiento, pero estimo que graves y seguramente a saldar en otras vidas.
Tal vez aún no dilucidé con total claridad las cosas que tengo que hacer pero estoy segura que son unas cuantas porque desde muy chica tengo esto en la cabeza. Ayudar y cuidar de alguien más están claramente anotadas.
De todas formas, por ahí, estaría bueno no atiborrarse de tareas antes de tiempo porque esta lista está gravada nosotros y si le imprimimos más cosas arriba corremos el riesgo de no poder leerla con nitidez y faltar a nuestros deberes.
A nadie le gustaría sacar mala nota en esta materia, ¿O sí?
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